Turismo en el estado de Veracruz

Veracruz es la mayor ciudad del Estado y es perfecta como aperitivo para descubrir esta región de contrastes. Fundada en 1519 por Cortés, hoy en día es posible pasearse a lo largo del puerto mítico que recibió a los primeros inmigrantes procedentes de Europa.

Autor: al69vmx-Pixabay

Autor: al69vmx-Pixabay

También es su rico patrimonio el que hace de Veracruz un destino excelente donde destaca su Palacio Municipal construido en 1608, La Fortaleza San Juan de Ulúa que data de 1635, la plaza principal de El Zócalo, así como la admirable Catedral cuya construcción se terminó en 1731.

Veracruz, ciudad turística

En esta misma plaza, durante todo el año, los turistas circulan alegremente y se detienen normalmente en los restaurantes para saborear algunas especialidades de la región que seguro que os gustarán. Basta con sentarse en la mesa y empezar la inmersión en un mundo tranquilo y sereno como es el de Veracruz.

A no más de 2 horas de allí, en el norte, en dirección a Monte Gordo, se encuentra un pueblo costero con un puñado de habitantes donde los amantes del farniente encontrarán un lugar ideal para descansar. Ciertamente nos referimos a los municipios de Veracruz. Tumbados bajo las pagodas de madera del hotel Azúcar, se puede pasar un fin de semana en medio de la naturaleza y en total calma y tranquilidad. Playa de arena oscura, palmeras, villas blancas pintadas con cal, y decoración rústica son la clave para cenar cerca de la orilla. En esta zona cercana a Veracruz lo ideal es degustar un calamar o unas gambas gigantes a la plancha.

Los alrededores de Veracruz

Pero es tiempo de pensar ahora en las tierras de la zona para descubrir las riquezas escondidas de la región. Con una brújula en la mano, siempre en dirección hacia el oeste, bordeando el río Lobos, podemos llegar al pueblo de Jicaltepec. Se trata de un lugar sorprendente de arquitectura burguiñona, herencia de una inmigración francesa a comienzos del siglo XIX.

Los vestigios de la ocupación por parte de los franceses todavía es visible en algunos comerciantes que no esconden su entusiasmo al hablar la lengua de Molière en cuanto tienen oportunidad. Antes de partir, conviene hacer una pausa en la casa Couturier, mansión francesa del siglo XIX convertida en pensión agrícola de lujo. Aquí parece que el tiempo se ha detenido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar